Razones por las que ansiamos la comida reconfortante y cómo encontrar opciones más saludables

Razones por las que ansiamos la comida reconfortante y cómo encontrar opciones más saludables

Razones por las que ansiamos la comida reconfortante y cómo encontrar opciones más saludables

¿Tienes esa comida especial a la que recurres y que significa mucho más que simple alimento? No hay nada de malo en ello; todos tenemos al menos un plato que destaca sobre los demás, cargado de experiencias pasadas y recuerdos, o incluso asociado a algún familiar cercano.

Un plato de sopa caliente o unas papas crujientes pueden sentirse aún mejor después de un día difícil. El olor del pan recién horneado puede despertar hambre incluso después de comer. La comida reconfortante suele despertar recuerdos y dar una sensación de calma, pero muchas opciones tienen exceso de alimentos poco saludables. Entender por qué los ansiamos y qué despierta esos antojos, ayuda a elegir versiones más saludables que también nutran el cuerpo sin dejar de disfrutar.

¿Por qué ansiamos comida reconfortante?

Así es, resulta que la comida puede ser algo más que nutrición; a menudo tiene la capacidad de influir en nuestro bienestar emocional y psicológico, así como el poder de cambiar nuestro estado de ánimo. Este fenómeno explica la adicción a la comida y al azúcar, el trastorno por atracón y la incapacidad para controlar lo que comemos.

¿Te identificas con esa comida reconfortante y especial a la que siempre acudes en busca de consuelo? Pues bien, la ciencia podría haber encontrado las razones de este comportamiento.

La comida reconfortante se basa principalmente en grasas y carbohidratos

Es muy probable que tu comida reconfortante favorita no sea precisamente saludable y que tenga un alto contenido de grasas, carbohidratos o azúcar. Aunque a simple vista parezca una coincidencia, hay mucho más detrás de ello. Por un lado, los carbohidratos pueden aumentar nuestros niveles de serotonina, una sustancia que pertenece al grupo de neuroquímicos conocidos como endorfinas.

Estas endorfinas elevan nuestro estado de ánimo y nuestra sensación de bienestar, aunque sea por muy poco tiempo. Si sientes el deseo de obtener otra dosis rápida de placer a través de tu comida reconfortante preferida (¿quizás unas galletas?), la razón podría residir en estas sustancias químicas que nos hacen sentir bien.

Las grasas, por otro lado, actúan de forma algo más impredecible. Algunos estudios han revelado que los sujetos que veían películas tristes o escuchaban música melancólica, experimentaban una reducción de las emociones negativas o no se veían afectados por ellas, al consumir alimentos ricos en grasas saturadas. Esto podría explicar por qué muchos malos hábitos alimenticios surgen durante episodios de depresión y terminan escapando a nuestro control.

La comida reconfortante actúa como una compañía

Como se ha mencionado anteriormente, a veces las personas recurren a su comida reconfortante favorita cuando se sienten deprimidas o solas. Esto no es de extrañar, ya que, durante milenios, personas de todo el mundo han estrechado vínculos en torno a la comida: han forjado alianzas, desarrollado sentimientos románticos e incluso la han utilizado como obsequio de hospitalidad para sus invitados.

Sin embargo, hombres y mujeres pueden desear alimentos distintos como compañía: ellos suelen preferir comidas más contundentes, mientras que ellas se inclinan más por picar algo. La comida reconfortante puede percibirse como algo que calma o aporta paz; esta es una de las razones sociales por las que tanto la ansiamos en momentos difíciles. Están vinculados a las emociones

¿Tienes algún capricho o plato especial que tu abuela solía preparar cuando eras niño? Es muy probable que ella misma te enseñara la receta y que la prepares cuando la extrañas o buscas sentirte cerca de ella a través de algo que le pertenecía. Ese plato o receta seguramente está cargado de gratos recuerdos nostálgicos de cuando visitabas su casa cada fin de semana y lo pasabas de maravilla. Podría tratarse de cualquier otra cosa; incluso de algo más reciente, como una antigua pareja que siempre formará parte de ti.

El invierno frío y sin sol

Las ganas de consumir «comida reconfortante» tienden a intensificarse al acercarse el invierno, ya que algunas personas desarrollan síntomas de una afección conocida como trastorno afectivo estacional (TAE). La exposición a la luz ultravioleta influye positivamente en el estado de ánimo general, lo que podría explicar por qué muchas personas tienden a ganar peso durante los meses invernales.

Si la comida reconfortante te está haciendo ganar demasiado peso, intenta exponerte a la luz solar tanto como sea posible durante las horas de día reducido y complementa tu dieta con nutrientes que mejoren el estado de ánimo.

Encontrar opciones más saludables

  1. A veces, para sustituir una comida reconfortante hace falta otra. Por suerte, la nueva opción puede ser mucho más saludable y, al mismo tiempo, brindarte ese consuelo que tanto te gusta.
  2. Crea nuevos recuerdos: no sugerimos que olvides los recuerdos que atesoras, pero crear nuevas vivencias que no estén directamente relacionadas con la comida es una mejor opción. Si tu abuelo solía llevarte a pescar a un lugar concreto, intenta vincular ese recuerdo con la actividad en sí, en lugar de con una comida.
  3. ¡Sal más de casa! Reconozcámoslo: los atracones de comida reconfortante suelen producirse cuando nos sentimos solos o deprimidos. ¿Una buena solución? Salir con amigos. Tu estado de ánimo mejorará y evitarás quedarte sentado comiendo sin sentido mientras pasan las horas.

En conclusión la comida reconfortante es exactamente eso: encontrar consuelo en la comida. No es una herramienta muy eficaz para solucionar la soledad, la depresión u otras emociones negativas.

Aunque el pastel de manzana de tu abuela evoque recuerdos maravillosos, procura vincularte a experiencias del presente y crear recuerdos verdaderamente reconfortantes que no dependan de la comida.

 

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